A las 6 y pico

Se muestran los artículos pertenecientes al tema Merche.

Letras menudas

¿Sabes? Mil veces me dijiste aquello de “No dejes que escriban tu destino por ti…”
Yo te oía mientras pensaba en que yo nunca sería capaz de escribir algo tan complicado como mi propio destino. Tú contraatacabas: Es fácil, sólo tienes que dar el toque de salida, tú misma. Y yo lo intenté, de veras que lo hice, pero no supe cómo hacerlo.

Decías también que en la vida hay dos tipos de personas: Las que sudan la camiseta y aquellas que ven cómo los demás corren.
Evidentemente, ante mis ojos tú eras de los que corrían y corrían, aunque nadie entendiese el por qué de tu vivir deprisa. Yo, no corría, bastante esfuerzo para mí era caminar: Esperaba a que llegases para quitarte la camiseta sudada. Allí, en apenas dos metros cuadrados no éramos tan diferentes ¿recuerdas? Nunca tuvimos que hablar.

No sabré por qué me quedé parada ante mis vacíos, no supe dar un paso. Quizá el dolor impidió uno sólo de ellos y esperó el paso del tiempo. Tiempo que, por otro lado, no arregló mucho los huecos, sólo los hizo más lejanos, pero no por ello menos profundos. Y ahora ya no sé si soy un hueco o un vacío de ti.

Te gustaban las palabras, a mí los silencios. Señora de los silencios, me decías cuando mi mirada se perdía sabe Dios dónde. Y decías también que las palabras no dichas no podían existir, del mismo modo que aquello que no se vive no se puede recordar.

Yo no sé si llevabas razón o si mentías, simplemente te creí. Ahora pienso que todo aquello fue producto de mi imaginación, porque yo sí tengo recuerdos y tú no.

Decías también, que las personas somos en definitiva puras operaciones matemáticas: unas te suman y otras te restan. Se te olvidó definirte a ti: tú eres de los que elevan a la décima potencia para después multiplicar por cero. Así de sencillo, así de fácil, por qué hacerlo tan complicado con el amor y las mayúsculas existiendo letras menudas.

Decías que mi piel era suave y que olía a canela…
Decías, decías…
Martes, 30 de Agosto de 2005 12:07 #. Tema: Merche Hay 11 comentarios.

SON SÖLO UNAS PIEDRAS

(Para alguien muy especial para mí)

Hoy el día amenaza con lluvia, después de tanto tiempo sin llover. Aunque todo es relativo. Llover ha llovido mucho en estos últimos años, depende de cómo se mire o de querer saber mirar. El caso es que al salir a la calle, me ha dado frío y he tenido que volverme a casa a coger una chaqueta. Abro el armario y , entre los abrigos guardados en sus bolsas, los zapatos apiñados y las bufandas esperando el invierno que no va a tardar en llegar, me inclino por mi chaqueta de cuero rojo, esa que me sienta tan bien, al menos el color no es el gris de los días de otoño que son tan cortos y tristes- me dije al comprármela-, aunque aún no he entendido muy bien eso de los colores de invierno y los colores de verano.

La chaqueta seguía oliendo a cuero. Y me queda un poco grande. O yo soy un poco más pequeña, cuestión de matices varios. El caso es que me sentía cómoda metida holgadamente en ella e introduje las manos en los bolsillos de forma automática. Dentro del bolsillo izquierdo encontré unas piedras. Cualquier otro año me hubiese resultado más divertido encontrarme un billete de veinte euros olvidado en un abrigo, pero hay que ver lo que son las cosas, unas simples piedras de playa fueron el mejor regalo en esta mañana lluviosa.

Lo primero que pensé fue en la playa, de allí procedían, pero el recuerdo sólo duró unos segundos para sumergirme en lo que siempre quise olvidar y no pude. O quizá no quise, no lo sé. Lo cierto es que las piedras me llevaron hacia ti, hacia la playa, hacia tus labios, hacia las palabras no dichas, hacia los momentos no vividos, hacia el miedo a no verte más, hacia la lucha a muerte con el deseo. ¿Quién ganó? No lo sé
¿Quién perdió? Tampoco me importa mucho. Lo cierto es que, acariciar estas piedrecitas es como acariciarte a ti, saber que están aquí es un poco tener conciencia de que aún no te has ido, y la verdad, por un lado quiero que te vayas y , por otro, quiero que vuelvas a la playa. Y quiero que regreses para decir todo lo que no dije, gastar mis caricias en una noche y agotar mi cuerpo en el que no deja de llover.
Es curioso cómo se viven algunas cosas apenas sin vivir y otras, sin embargo, no llegan a vivirse de tanto querer hacerlo. Sin embargo, estas piedras ni se han inmutado al paso del tiempo, ni se preguntan si hicieron lo correcto o no. He pensado en meterlas en un sobre y mandártelas, quizá te traigan a ti -como a mí-unas imágenes sin editar, quizá te aporten un poco más de lo que nunca fui, de lo que no dije, de lo que se quedó esperando a nacer antes de morir, pero no lo he hecho. Porque sin querer, te imaginaba diciendo “Qué cosas más raras manda la gente por correo” y tirándolas a la papelera. Seguramente ya, ni recordarás ese día en la playa donde jugué a ser yo un solo día de mi vida. A destiempo, como siempre, pero no sería yo si no fuese a deshoras, a palabras no dichas , a caricias no dadas y a enterrarme antes de morir.

Mejor ... (... pincha y lee, que no acabé)
Lunes, 27 de Junio de 2005 17:16 #. Tema: Merche Hay 9 comentarios.

EL TRIÁNGULO ESCALENO

La noche. La luna rodeada de un halo de colores. La ciudad iluminada ofrece a lo lejos todo un espectáculo esplendoroso, casi pirotécnico. Adela lleva un rato asomada al balcón, recreándose en las vistas y en su soledad. Siente frío y pasa al interior de su hogar, donde la chimenea arde en una mezcla de destellos de fuego.

El silencio se apodera de la casa en cuanto cierra la ventana de la terraza, se hace eco dentro de ella y por unos instantes se le cae la casa encima. Lleva demasiado tiempo luchando consigo misma, a traición, sin saber qué dirección tomar. Se siente tan perdida…
Le apetece una infusión y entra en la cocina a prepararla. Coloca una taza con agua en el microondas y acciona el aparato, observa con detenimiento la rotación lenta de la porcelana mientras se calienta el agua. Un pitido agudo le advierte del final del tiempo programado. El líquido ya está caliente. Añade una bolsita de menta y dos cucharadas de azúcar y se dirige de nuevo al salón, acomodándose en el sofá, frente a la chimenea. Se descalza y adopta una postura cómoda mientras clava su mirada en el fuego que arde.

La soledad invita al pensamiento a darse la mano. En otro momento, habría llamado a Manuel y ahora estaría con él, al calor de ese fuego cálido, al abrazo de ese cuerpo tan suyo. “Manuel, otra vez Manuel, siempre Manuel”. Se incorpora un poco y acerca las manos a la chimenea, intenta desviar su pensamiento a otro lado pero no lo consigue. Desde que Manuel se marchó, desde que no sabe nada de él, los días se hacen largos.
Adela pensaba que apartarlo de su vida sería lo mejor, pero se equivocó de nuevo, aunque nunca sea capaz de admitir su error. No está dispuesta a reconocer que no supo dar ese paso maldito hacia lo desconocido. Creía a ciencia cierta que el no verlo, le devolvería la paz y la estabilidad, nada más lejos de ello.

Vuelve a recostarse a su postura original y cierra los ojos. Respira hondo y suelta el aire poco a poco. Lentamente aparecen las imágenes, los mismos recuerdos de siempre, magnificados por su fantasía, por ese pensamiento que los evoca inconscientemente día a día para no arrinconarlos. Se deja llevar por ellos al tiempo que introduce las manos bajo su camisa y se toca los pezones que se yerguen al momento. A ellos, la caricia les parece ajena, conocida y suave. Y pasea por su mente la respiración ahogada de Manuel mientras roza levemente sus pechos, sus labios se recrean en su cuello y su cuerpo reposa suavemente en su cuerpo, mojado y caliente, ávido de deseo. La imagen es casi real, como un holograma. Puede oír su voz, notar su presencia, olerlo... Comienza a besarse los dedos como si besara los labios de él, su respiración se acelera, abre un poco las piernas mientras sus dedos avanzan…


Oye la puerta abrirse y se levanta muy rápido, sobresaltada. Su marido la saluda desde el pasillo.

-Cariño, ¿qué haces aquí?-avanza hacia él con paso rápido, aturdida.

... (... pincha y lee, que no acabé)
Lunes, 13 de Junio de 2005 17:16 #. Tema: Merche Hay 11 comentarios.

Un instante de luz

(Dedicado a Pokito)

Elena sabe a miel con limón y huele a azahar sobre albero húmedo. Cuando sonríe despliega sus alas en colores y se le inunda la cara de luz. Mirarla a esos ojos oscuros es caer en el abismo de sus profundidades, dejar de lado la angustia, vaciar el alma de grises y olvidar las huellas, aunque sólo sea por unos segundos,los que tarda en desviar la mirada para perderse de nuevo.

Elena es sal mezclada con vino dulce, borbotones de tiempo incrustado en mis recuerdos. Playas de arena blanca y caracolas, suave tintineo de campanas de una lejanía inalcanzable.
Elena sabe como nadie romper en mil cristales el espejo mágico de mi soledad, sabe también de eternos principios y de infinitos finales, aquellos que siempre están pero nunca existen, ajenos a mis desvelos y mis inseguridades.

Elena es eso y mucho más, diosa de mi mundo abstracto y diluído en el espacio común de esta nada escurridiza y traicionera como su mirada, en la que caigo sin remedio cada vez que cierro los ojos para no olvidarla.
Lunes, 02 de Mayo de 2005 11:09 #. Tema: Merche Hay 12 comentarios.

LA PEQUEÑA VIOLETA

¡Uno………dos……..tres…….cuatro……cinco.....seis…siete..8…..9 y 10! ¡Ya voy!

La pequeña Violeta no juega en el patio.
Nunca saca las manos de los bolsillos mientras se divierten los demás. Los observa con envidia, casi se diría que quiere echar a correr tras ellos y seguirlos, pero sus piernas no quieren andar.
Nunca merienda en el recreo. Le llega el aroma del chorizo y del pan tierno, pero no dice nada. Los devora en la distancia de su aislamiento, se le cae la baba, pero nunca trae nada para merendar.

Se pasa el recreo entre risas y alborotos. Violeta, sin sacar las manos de los bolsillos, entiende que hay que volver a clase porque los demás niños corren hacia la puerta y echa a andar despacio detrás.

La pequeña Violeta se escondió una tarde de juegos pensando que nadie la iba a encontrar.
Se quedó escondida detrás de la roca y ningún niño la encontró.

La pequeña Violeta tiene pesadillas por las noches y no se deja abrazar.
Se despierta gritando, sólo entonces habla, porque Violeta, hace mucho que quiso callar.

¡Uno………dos…….tres….cuatro…..cinco….seis…siete..8…..9 y diez! ¡Ya voy!

La pequeña Violeta no entiende de hadas, ni de gaviotas veloces que buscan sus lápices en el mar para pintar las crestas de las olas y le asustan los duendes y la oscuridad.
Sólo abre esos ojos de niña y me mira extasiada cuando le cuento la historia de la princesa que quiso volar sobre una flor de papel.
La pequeña Violeta no puede oír su nombre porque se pone a gritar, saca sus manos de los bolsillos, corre hacia la puerta, se agacha y se pone a temblar.

La pequeña Violeta apenas habla, apenas toca ni se deja tocar

Un día te encontré, pequeña Violeta. Me quedé en tus ojos añil de princesa triste y te aferraste a mi pierna.

Mi pequeña Violeta, la que no entiende de hadas ni de gaviotas veloces, la única de todos los niños que me supo encontrar.
Sacó sus manos de los bolsillos y me regaló una flor violeta de papel.
Ya no nos asustan los duendes ni la oscuridad. Ahora volamos juntas, mi pequeña Violeta y yo.
Jueves, 14 de Abril de 2005 00:55 #. Tema: Merche Hay 13 comentarios.

UN ALTO EN EL CAMINO

astro.jpgMe preguntas cómo estoy, casi sin mirarme a los ojos, los esquivas de soslayo, no te atreves a mirarme
-Estoy bien- miento.
Entretanto, sin querer, rozas mis dedos al cambiar la marcha, mientras yo intento dejar de oír esa canción que suena en la radio y que me trae tantos recuerdos.
Tú quieres adivinar, lo sé, qué pasa por mi cabeza, como si a través de mis dedos pudieses acceder a mis más íntimos pensamientos…Me hago la fuerte y retiro la mano. Sé que, si me tocas, todo volverá a caer…
La autovía está vacía, no vamos a ninguna parte. Coges la primera salida que encuentras y nos alejamos de la ciudad. La música sigue sonando. La misma que oía cuando viajaba hacia ti, en aquella locura en que casi pierdo el control de mi alma. No la oigo desde entonces- lo sabes bien- y se apodera de mis sentidos y no puedo hablar. Alargas tu mano hacia mi cuello, me dices: “Estás muy callada”. “No tengo nada que decir”, contesto deprisa, aunque mi voz suena a mentira, me conoces bien.
El coche se detiene en un camino de tierra. “¿Vamos a dar una vuelta?” Preguntas insinuando caricias con tu voz. Escondo mi mochila bajo el asiento y salgo del coche.
Nos adentramos en el bosque, cuesta abajo, hacia la vereda del río.
Los espinos se clavan en mi abrigo, sujetándome, pidiéndome que no avance más. Y por un momento deseo irme de allí, salir corriendo, robarte el coche y dejarte allí tirado. Te odio. Esta vez sí has oído mis pensamientos y te vuelves a besarme, sin darme opción.
Tu lengua inunda mi boca, la he echado tanto de menos. Tus manos se deslizan por mi espalda, bajo el pantalón y ya nada me importa…Sólo seguir allí contigo es motivo de supervivencia para mí. Recoges un poco de nieve que resbala de una mata, tu mirada cómplice busca mi aprobación sin esperarla y la introduces bajo mis bragas.
La sensación de frío es sólo momentánea, puede mucho más el calor. Mi sexo hinchado se desdobla en sensaciones. Tus manos fueron creadas para mi cuerpo.
Me acaricias y pierdo el sentido. Desaparecen los miedos, las noches a solas, mi odio hacia ti.Todo se borra. Y me enfado conmigo por ser tan frágil, por olvidar tan pronto las promesas que me hice, por no recordar mi dolor ni mis lágrimas y seguir besándote, abriéndome hacia ti, como estoy haciendo ahora
Desabrochas mi pantalón con sabiduría, lo conoces bien. Me duele pensar cuántos botones ajenos habrás desabrochado pero me recreo en mis celos y me digo: “Ahora estás aquí, conmigo, qué mas dan los botones y los demás besos. Qué importa si para ti no soy nada cuando todo esto acabe…”
Y consciente de mi perdición, me dejo llevar por tus dedos, por tu boca, por tu lengua que barre cada rincón de mi cuello y ese deseo que gime cada vez más en mis adentros.

Aparco mi alma al otro lado del río, o tal vez, mi alma se queda conmigo, no lo sé.
El h... (... pincha y lee, que no acabé)
Martes, 22 de Marzo de 2005 11:23 #. Tema: Merche Hay 9 comentarios.




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